EDAD DE VISITAR AL UROLOGO
La primera visita al urólogo
Para los hombres es un tema complicado, incluso, a muchos se les ponen los pelos de punta con tal solo escuchar el nombre. “Urólogo” es una palabra que sin duda no los deja indiferentes. Cuestionamientos como ¿Porqué debería ir yo? o ¿qué me va a hacer? suelen invadir a los varones antes de su primera visita con dicho especialista.
Los expertos recomiendan consultar al urólogo cada año cumplidos los 50 y desde los 40 en el caso que existan antecedentes de cáncer prostático en la familia y a los de raza negra. Además, es conveniente acudir al especialista ante la aparición de molestias del aparato urinario o complicaciones de orden sexual.
Pero, más allá de la supuesta incomodidad que implica asistir a una consulta de urología, lo cierto es que este tipo de chequeo médico es vital. Sobre todo en las siguientes circunstancias: cuando se sospecha que algo no anda bien, cuando se producen algunas molestias, una vez al año en el caso de los mayores de 50, y a partir de los 40 en hombres que presenten parientes directos con cáncer prostático o que sean de raza negra.
Como explicó Raúl Morales -urólogo de la Clínica Las Condes, en Santiago de Chile- el primer chequeo urológico debe realizarlo el pediatra al recién nacido, para comprobar que los testículos se encuentran dentro del escroto (bolsa testicular) y que el aparato urinario funciona normalmente.
El Pablo Bernier, urólogo de la Clínica Alemana, también en Santiago de Chile, agrega que antes de cumplir 50 años los hombres pueden presentar problemas urológicos que deben ser chequeados por un médico. Ambos especialistas recomiendan poner atención a los siguientes síntomas:
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Sangre en la orina.
- Infecciones urinarias con fiebre (pielonefritis).
- Nódulos duros en los testículos.
- Problemas de orden sexual, como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz.
- Pérdida involuntaria de orina.
- Molestias urinarias que alteren la vida diaria: dolor frecuente, micción débil, urgencia de ir al baño muchas veces al día y durante la noche.
- Dolor en la zona suprapúbica.
- Dolor lumbar que se extiende hacia la ingle.
- Infertilidad: imposibilidad de concebir un hijo después de un año de intentarlo.
Enfermedades masculinas
Estas molestias suelen ser la antesala de complicaciones completamente solucionables con tratamiento médico. Las enfermedades que se pueden presentar son las siguientes:
Varicocele: várices testiculares. Se suele manifestar como una bolsa de gusanos que rodea los testículos.
Eyaculación precoz: imposibilidad de controlar la eyaculación. Tiene un alto componente psicológico, pero el urólogo puede recetar medicamentos que retarden la eyaculación, así como prestar consejo médico al paciente.
Disfunción eréctil: imposibilidad de lograr o mantener una erección. Se da en distintos grados y, al igual que la eyaculación precoz, puede tener un origen sicológico. Suele aumentar con la edad y ante la presencia de alguna enfermedad que altere la irrigación sanguínea, como la diabetes.
Cálculos urinarios: son cristales provenientes del metabolismo normal del ser humano que se eliminan en la orina. En algunas personas se depositan, crecen y forman “piedras” o cálculos que eventualmente producen dolor y ocasionalmente obstrucción en la vía urinaria. A veces los cálculos se eliminan espontáneamente y sólo es necesario calmar el dolor y otras veces, en cálculos mayores de 5 mm, es necesario aplicar algun tratamiento para eliminarlo.
Síntomas urinarios obstructivos: se origina en la hiperplasia prostática benigna. Todos los hombres pueden sufrir este problema, porque esta glándula tiende a crecer con el paso del tiempo, proceso que puede obstruir los conductos urinarios.
Infecciones urinarias: aunque son más comunes en la mujer, el hombre también las sufren. Son producidas por gérmenes que entran por el meato urinario y posteriormente proliferan en la vejiga. Causan cistitis y, cuando suben a los riñones, producen pielonefritis agudas.
Tumores: todos los hombres deben realizarse un autoexamen. Este consiste en palpar sus testículos cada dos meses, para comprobar que no tengan quistes ni masas extrañas que puedan convertirse en tumores. Los nódulos duros en los tésticulos deben ser evaluados a la brevedad por un urólogo para descartar que se trate de un tumor maligno.
Exámenes para detectar el cáncer prostático
En el mundo el cáncer prostático constituye la segunda causa de muerte por cáncer en los hombres y la primera en los mayores de 50 años. En Estados Unidos, 317 mil varones fueron diagnosticados con la enfermedad en 1996, según estimaciones de la Asociación Americana del Cáncer (SAC).
Cifras que contrastan enormemente con las de cáncer mamario para el mismo año, período en el que afectó sólo a 184 mil mujeres. La diferencia en el número de afectados por cáncer masculino y femenino radica en que, aún son muchos los hombres que se resisten a someterse a la los exámenes necesarios para detectar la enfermedad.
Los exámenes son imprescindibles antes de que la enfermedad presente síntomas clínicos, porque revelan la presencia de células cancerígenas en la próstata. Un diagnóstico precoz puede aumentar considerablemente las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Los siguientes son los exámenes de diagnóstico que se realizan:
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Tacto Rectal: se busca la presencia de nódulos duros en la próstata, palpando el área a través del recto.
- Medición del Antígeno Prostático Específico (APE): un examen de sangre detecta los niveles de esta enzima liberada por la próstata. Si éste resulta alto, es indicador de que hay alguna alteración en la próstata.
- Ecografía pélvica: para observar la parte interna del aparato urinario. La ecografia pélviana no forma parte del chequeo de rutina y su utilización dependerá de los hallazgos durante el control con el urólogo.
Estos tres exámenes deben realizarse conjuntamente, ya que ninguno es infalible por sí solo.
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Antígeno Prostático Libre o Antígeno Prostático propiamente tal: se realiza cuando el examen anterior ha arrojado niveles de APE entre 4 y 10, lo que no permite total certeza de la presencia de cáncer. Consiste en aislar el APE de las , para estudiar el antígeno propiamente tal. Si la glándula libera antígeno, demuestra la presencia de algún tipo de anomalía prostática.
proteínas - Ecotomografía Transrectal: si por lo menos uno de los exámenes anteriores resulta positivo, se deben tomar muestras del tejido sospechoso de la glándula y observar su aspecto, para luego realizar una biopsia.